viernes, abril 18, 2008
¡Vádesvos cagar en Cristo!
Con esta curiosa expresión fue recibido José Miguel por un aborigen en Viveiró cuando le preguntó por los siete saltos del Silán. Esto sucedió el verano pasado cuando fuimos a patear el alto Landro.
Este sábado le volvimos a dar a este tramo del río, con la novedad de que nos acompañaba Crossmen, el resto del equipo lo formaban Celso, José Miguel y el autor de este relato.
Tras embarcar el río parecía que no iba muy alegre de agua lo cual nos extrañaba con todo lo que había llovido, aunque estando en el nacimiento del mismo se podía entender.
Los primeros pasos evidenciaron que yo tenía el punto de mira torcido, con sendos vuelcos por mordedura de cantos al final de los pasos. La tercera mordedura la sufrió la Mamba sola cuando dejamos ir los barcos por una desviación del río para afrontar el paso del codo desde otra trayectoria a la habitual. Aquí Pepe, volcó y no nadó por encontrar la proa de José Miguel “in extremis”; como bien explicó el interfecto cuando vio la proa de la Micro vio a Dios ;)
El descenso transcurrió tranquilo hasta la primera cascada, que por supuesto me tocó abrir para sacarme la espinita de última vez. En esta ocasión seguí la trayectoria perfecta haciendo un buen boof y evitando “mí” piedra. Celso y José Miguel (por partida doble) también hicieron el paso cayendo en picado en todas las ocasiones pero sin acertar en la piedra. (Debo ser el único que le tiene aprecio).
La rampa que sigue le dio un buen susto a José Miguel ya que aterrizó demasiado cerca de una roca en uno de los cortados. Yo me comí una enganchada en un rebufo al inicio de la rampa saliendo candeleteado pero lo suficientemente controlado como para afrontar todo el paso con garantías.
Pepe volvió a encontrarse con la proa de Dios en el paso anterior al segundo salto, lo cual le minó la moral para hacerlo y le bajé yo la Prijon Cross. Por cierto, una gran piragua que a priori solo le encuentro dos defectos: la ausencia de tabiques (digan lo que digan le hacen falta) y unos laterales muy altos que te dan la sensación de ir enterrado en el kayak; por lo demás tiene un comportamiento muy bueno, sobre todo emergiendo en los saltos, cosa que corroboró también José Miguel.
Cómo a la tercera va la vencida, Pepe acabó nadando en uno de los últimos pasos del alto Landro, tras quedar encorbatado y proseguir la navegación de espaldas y boca abajo.
Unos cuantos pasitos más nos llevarían al desembarco habitual, donde paramos para compartir unas chocolatinas ya que en teoría nos quedaba poco más de un kilómetro de río por abrir. De nuestras exploraciones veraniegas recordábamos unas “tacitas” algún que otro saltito y un sifón de piedras…
Nada más regresar al río, porteamos una decena de metros para no molestar a un pescador y no tardamos mucho en perder el río de vista. Se trataba de un saltito de dos a tres metros que salvo una entalladura en el extremo derecho no presentaba mayores problemas.
Acto seguido venían las tacitas donde tanto José Miguel como yo nos tiramos a por una cuerda que les había caído a los Freire Brothers. Lo primero fueron dos toboganes seguidos de un saltito donde tuvimos que parar y nos encontramos con serios problemas para desembarcar. Conseguimos salir por la orilla izquierda, para avanzar unos cuantos metros y descubrir un chorro de agua bastante potente que llevaba directamente a una marmita, lo que teníamos justo debajo no lo veíamos así que decidimos portear. Para cruzar, me tiré a nado asegurado por Primoy. A Pepe lo paré en una laja en la orilla derecha (la única opción a salir del río) y después fuimos pasando el material. Una vez en la otra orilla descubrimos que el paso era factible haciendo una toma de corriente por el chorro para aterrizar en el exterior de la marmita. Usamos a José Miguel de sonda y viendo que salió ileso le seguimos Celso y yo. Mientras tanto Pepe optó por portear todo el cañón ya que le quedaba alto en graduación.
Lo siguiente, según José Miguel que lo había mirado, era una rampa con un drosaje muy fuerte a la derecha pero perfectamente factible por la izquierda. Lo abrió él, Celso y yo observamos como desaparecía de la línea de horizonte; le seguimos pero nos encontramos ambos con un cortado en la rampa y acabamos ambos chupando las del pulpo, Celso salió peor parado al no llevar coderas y yo caí de lado llevando una buena sacudida.
A unas escasas paladas nos encontramos a Pepe y volvimos a bajarnos del kayak para mirarnos una rampa larga en la cual se estrechaba el río, a la mitad de la misma había un colchón bastante fuerte, en la entrada uno de los sifones más feos que he visto en mi vida seguidos de una sección poco clara y empedrada. Abrió Celso, resolviendo muy bien la trayectoria en el laberinto, hundiendo la proa en el colchón, girándose para tocar maracas en el rebufo y salir al final airoso. José Miguel y yo le seguimos pero sin emular a Machín en el rulo.
A partir de aquí las rampas pierden desnivel y siguen unos doscientos metros de clase III que se navegan de contra en contra hasta llegar a una presa antigua. Ojo con el paso que sigue que tiene un sifón de árbol bastante feo, evitable pero cabrón en caso de fallo. A partir de aquí compensa (de hecho lo hicimos) portear todo ya que el río se bifurca en dos ramas y lo que siguen son una serie de pasos poco claros y otro sifón formado por un árbol enorme. En la reunificación de los dos ramales del río embarcamos para hacer un último pasito y desembarcar justo a pasados un puente antiguo.
A continuación tocó una caminata de media hora trepando por la ladera del monte. Tras salir del bosque (por cierto precioso de árboles caducifolios y suelo bastante limpio), franquear algún que otro cercado de alambre espino llegamos a una zona de prados donde hay que acordarse de cerrar las vallas que se vayan atravesando para evitar que se escape el ganado. Aquí Pepe nos dio una lección ya que subió mucho mejor que nosotros (se nota que está acostumbrado a portear).
El descenso nos llevó en total seis horas y media además del paseito final. No contábamos con una segunda parte tan cañera ya que el cañón es todo clase V y puede llegar a ser muy comprometido en caso de nadada (el que nade lo nada entero). Las seguridades fueron complicadas por lo resbaladizo de las orillas (granito pulido) y la verticalidad de las mismas. De todas formas merece mucho la pena eso sí en el puente de embarque la referencia es el zócalo que hay mirando río arriba a la izquierda, el cual debería asomar sobre una cuarta fuera del agua.
Sabemos que a este río le queda muy poco ya que este verano van a acabar las dos minicentrales y después va a tener que llover con ganas para que se puedan navegar estos tramos :(
El Xestosa ya tiene su presa lista y en estos momentos debe de estar ya funcionando. Parece mentira que se pueda destruir un ecosistema completo como es un río en nombre del desenvolvimiento sostenible que así ni es sostenible ni es nada, beneficiando solo a los constructores y al explotador de la minicentral a través de ayudas por que son ríos que no llevan agua más allá de dos o tres meses al año.
Salu2
sábado, marzo 22, 2008
The Crossmen Creek

Crossmen
La semana santa no podía comenzar peor, con anticiclón y vientos del nordeste que ni auguraba olas ni lluvias. Por suerte ayer cambió súbitamente el clima y a media tarde empezó a llover de forma fina pero sin pausa.

El jueves: Anticiclón :(
A última hora empezaron las llamadas para irnos todos al alto Landro, por desgracia el Germany tenía trabajo, Primoy estaba de vacaciones y Carlos debía andar en búsqueda del cheque bebé ya que no hubo manera de localizarlo. Finalmente optamos por ir el grupo mínimo formado por los Freire Brothers y el que suscribe este relato.
Ya de camino del río y acompañados por una incesante lluvia, nos íbamos dando cuenta que el caudal del Landro no iba a ser comedido. Nuestras sospechas se confirmaron al llegar al desembarco, viendo que el río iba unos cuantos dedos por encima de la referencia del nivel bueno. En otras circunstancias a lo mejor nos hubiésemos animado; pero el grupo era demasiado pequeño, para montar seguridades y aunque tanto Celso y yo sabemos cuidar de nosotros mismos, no podíamos arriesgarnos a que Pepe tuviese que salvarse de un marrón él mismo.
Empezamos a barajar varias opciones, para quedarnos al final con la de abrir la parte superior del Rego dos Coruxos; uno de los afluentes importantes del Landro por el cual accedemos normalmente a este último y del cual nos faltaba por comprobar un desnivel localizado mediante mapas topográficos.
Tras cambiarnos de ropa y el habitual recordatorio para la señorita madre de los cabrones de la minicentral que se está haciendo en este afluente, iniciamos una pateada por caminos hasta llegar al embarque; donde un aborigen nos informó que el río no estaba demasiado cerrado de vegetación y que más abajo había unos “pozos buenos”. Sabía de qué iba el tema ya que su vástago había hecho piragüismo de aguas tranquilas.
La primera sección del afluente no presentaba demasiado interés, aunque no podíamos bajar la guardia por las ramas y la escasez de contras. Otro inconveniente era la contaminación por purines del agua debido a la presencia de granjas río arriba.
Una curva de 90º a derechas marca el comienzo de las alegrías, o mejor dicho las penas porque tuvimos que portear prácticamente toda la rampa debido a que había un sifón de ramas (para el siguiente descenso nos llevamos un machete). Tras embarcar en pleno tomate y franquear un rulito tocaba bajarse otra vez ya que el río se perdía de vista a unos veinte metros. Aquí casi la liamos, al malinterpretar Pepe mi seña de bajarse a mirar el paso y casi se tira pensando que le indicaba que se hacía a vista. Él mismo acabó pateando la orilla derecha mientras que Celso y yo reembarcamos para cambiar de orilla en la penúltima contra antes del desnivel.
Lo que se nos presentó fue un paso que posteriormente quedaría bautizado como “el rampón”, tratándose de un megatobogán formado por distintas plataformas de inclinaciones variadas aderezado con un par de escalones de no más de un metro, casi todos al final del paso. Nos pusimos manos a la obra para limpiar de ramas de escaso diámetro la cuarta sección, empezando por el final, de la rampa para poder librar bien de una marmita, escasa en altura pero con aspecto de ser cabrona. También dispusimos las seguridades y preparamos el plan de acción, consistente en enfrentarse a la rampa hasta llegar al antepenúltimo escalón donde se haría una contra para dar tiempo a los “seguratas” a moverse a la parte inferior dónde había que escoger entre un rebufo a izquierdas o un pequeño drosage a derechas.
Decidí abrir el paso y casi la cago de camino a la piragua ya que pisé en falso, estando a punto de rodar ladera abajo hasta el río, para más dificultades en ese momento empezó a nevar. Una vez en el agua y tras parar en la última contra afronté el paso sin mayores contratiempos salvo una pequeña derrapada en uno de los planos inclinados iniciales corregida antes de llegar a la zona seria. Después vino la parada en la contra el primer cambio de lado y el siguiente para finalizar con un chiclé girando la Mamba en el mismo con la finalidad de no comerse el muro del drosage.
Acto seguido desembarque y a toda mecha hacia arriba para montar la seguridad a Celso y a Pepe (nunca pensé que se atrevería con esta rampa). El menor de los hermanos emuló mi trayectoria tal cual con derrapada incluida. El mayor le siguió pero bordando la línea, llegando sin problemas a mi posición en la contra. Allí le comenté que podía volver a guardarse los ojos en las órbitas, se le veía totalmente extasiado; de hecho si le hubiésemos dicho hace un año que haría un tobogán así seguramente no se lo habría creído. Decidió no hacer el cambio de lado y bajó por una zona con algo menos de agua para pasar del drosage y rematar el paso por el rebufo donde se quedó frenado pero no chapado.
Cuando llegué al final del paso me encontré a Celso vaciando la Cross y a Pepe saliendo del agua, este se había caído desembarcando en una zona llena de espuma provocada por los purines, con las consiguientes risas.
Celso se había cortado en un dedo en una caída cuando iba a montar la seguridad y me pidió el botiquín. Limpiamos con suero e intentamos cortar la hemorragia aplicando las tiritas químicas de dos componentes, pero no había manera. Así que el accidentado me pidió la aguja para suturar dejando a Pepe acojonado. Tras las risas y aclararle que no llevaba nada de eso en el botiquín procedimos a aplicar una gasa estéril con esparadrapo a la antigua usanza y proseguimos el descenso.
Continuamos por una sección laberíntica con mucha piedra y una bifurcación que hicimos por el canal de la derecha. Tras la confluencia de ambos canales tocaba estarse atento ya que la corriente llevaba contra una roca socavada que podría proporcionar un disgusto antes de llegar al colchón que marcaba el fin del paso.
A partir de un pequeño puente el río se abría un poco permitiendo navegar a vista hasta llegar a una rampita seguida de un remanso y una sucesión de tres escalones, el último con retorna de regalo. Abrió Pepe y tras volcar en el segundo escalón tiró de cubre inmediatamente presa del pánico. Por suerte salió del agua antes de llegar al rulo y Celso que venía desde atrás consiguió pararle la piragua en el remanso. Mientras que subía y hacía yo el paso no sé como se le escapó la Cross de las manos a Pepe y se quedó encorbatada justo antes de un salto. Procedí a pillar el material de desempotre (poleas, eslingas y demás) pero al final conseguimos sacar el kayak sin tener que hacer más uso que de la cuerda de rescate, aunque le recordamos al interfecto que las flotabilidades en un creek se hacen imprescindibles.
Ya que estábamos con cuerdas nos libramos de un sifón de árbol que había antes del escalón y Celso abrió el salto que yo en principio no tenía nada claro debido a la presencia de piedras en recepción; aunque al final nos animamos a hacerlo.
Unos pocos golpes de pala nos llevaron al azude de la futura minicentral, nos sorpendió ver la obra casi abandonada. En principio se trata de una presa de escasa altura (no creo que llegase a los dos metros) y ya estaba tanto el canal de carga como la salmonera, de hecho lo único que faltaba para rematar era tapar el canal de desvío que habían hecho para construir la presa. Sabíamos que se había paralizado un expediente de construcción de una minicentral pero ignoramos si sería esta. Habrá que investigar, de todas formas la escasa altura de la misma no va a restar demasiada agua al alto Landro aunque puede joder el tobogán de granito pulido por el cual se accede a dicho tramo.
La presa no fue necesario portearla ya que nos tiramos por el desvío del río sin mayores problemas. Para desembarcar tras una decena de metros por la orilla izquierda teniendo la pista que habían abierto para la construcción de la central como referencia.
El cielo se abrió momentáneamente para darnos unos aplaudidos rayos de sol mientras nos cambiábamos.
Recuperamos el coche de apoyo, cargamos los kayaks y nos fuimos a comer ya que el hambre nos apretaba tras unas cuatro horas de descenso empleadas en recorrer los aproximadamente dos kilómetros de clase IV de este afluente. Que no lleve a engaño la graduación ya que por su continuidad, estrechez y falta de contras hay que anticipar mucho las paradas. El rampón, no sabemos muy bien si dejarlo como un 4+ o directamente un 5. Ya que aunque no hay que ser un Tao Berman para hacerlo, un fallo puede significar un buen topetazo y la sección final con los rebufos y la marmita no son tampoco moco de pavo.
En resumen, este río es otro gran descubrimiento de “nuestra” Serra do Xistral. También nos alegra saber que la posición de la presa de la futura minicentral no jode totalmente el río ya que este tramo se salva. Las condiciones meteorológicas tan duras; en las que se alternaron lluvias, granizadas y nevadas; aportan también su encanto, sobre todo la nieve que no suele ser frecuente en nuestros descensos y aportó un punto de exotismo al mismo.

Rodeados de nieve
Finalmente, toca hablar de Crossmen: es la viva prueba de que un mal kayak en los inicios te puede fastidiar todo el aprendizaje. Ahora libre de los fantasmas de la Alien pienso que vamos a tener en breve, un miembro más de la sección “dura” de nuestro bien nutrido grupo de piragüeros.
Salu2
PD: Siento el no tener fotos del descenso en sí, pero entre la escasez de luz y lo reducido del grupo, ni decidí no meter la cámara en el kayak y de paso ahorrarme algo de peso ;)
jueves, febrero 14, 2008
Curso de seguridad en río

ORGANIZA:
WWW.ONDABRAVA .COM
Albergue de Pesoz
33735 Pesoz. Asturias
Telefonos (+34)985 62 73 41 - (+34)630 81 02 60
e-mail: info@ondabrava.com
FECHAS DE REALIZACIÓN
1 y 2 de Marzo 2008
sábado completo (teoría/práctica) y domingo mañana (práctica)
PROFESORES:
Thomas Schmidt
(Guía Aguas Bravas Federación Española de Piragüismo)
Carlos Ares
(Técnico en trabajos verticales)
HORARIOS
SABADO: de 10:00h. a 14:00h. y de 16h. a 18h.
DOMINGO: de 10:00. a 14h.
LUGAR
PESOZ (ASTURIAS)
Lugar Teoría: Salón de actos Concejo de Pesoz
Lugar Práctica: Río Agüeira
CUOTA DEL CURSO
100 €
El precio incluye, alojamiento en albergue desde el viernes, pensión completa el sábado y el desayuno del domingo, (sacos de dormir traer por favor)
seguro de accidentes y responsabilidad civil, matrícula, clases teóricas y practicas, material docente,
documentación y material de prácticas (cuerdas, bolsas de rescate, arneses, mosquetones, poleas, etc).
NORMAS DEL CURSO
El alumno debe aportar vestimenta adecuada para las prácticas en el río (traje neopreno, escarpines, chaleco con arnés, casco)
Se agradece que los participantes aporten material propio, cuerda rescate, poleas y mosquetones.
Si alguna persona no dispone de material que se lo comunique a la organización en el momento de formalizar la inscripción para intentar facilitarle lo que necesite.
PROGRAMA
TEORÍA:
Introducción.
Técnicas de navegación
Equipo de Seguridad
Maniobras de rescate
Primeros auxilios (RCP)
PRÁCTICA:
Nudos básicos
Sistemas de anclaje e instalación de cuerdas
Prácitcas rapel, arnés fortuna y progresión por cuerdas
Poleas y polipastos
Instalación líneas seguridad.
Desempotramientos
Rescate asistido
Manejo bolsa seguridad
OBJETIVO DEL CURSO
El curso trata de mejorar la seguridad durante la práctica de actividades en el río mostrando a los participantes el uso adecuado de materiales
y técnicas para el salvamento tanto de personas como de material.
PERFIL PARTICIPANTES
Curso dirigido a todos aquellos que tengan interés por la seguridad y rescate en ríos (Clubs, Empresas turismo activo, deportistas, guías aguas bravas, monitores piragüismo, monitores tiempo libre, protección civil, cruz roja, bomberos, etc...)
Max. 20 personas
INSCRIPCIONES E INFORMACIÓN
Antes del día 27 de febrero
info@ondabrava.com
TFS: 985627341 - 630 810 260
martes, enero 22, 2008
El alto Landro
El sábado nos juntamos la tropa de siempre a falta de Carlos en Viveiró. Hacía un frío de narices y decidimos echarle un vistazo a la zona alta del Coruxos para ver si valía la pena embarcar en ella. Valer sí que vale la pena pero el caudal estaba escaso y los 60 metros que caía el desnivel en poco más de un kilómetro hacía presagiar un descenso demasiado largo. Así que al final optamos por bajar el tramo ya conocido.
El embarco en el puente del Coruxos por parte de Celso y mía no fue buena idea ya que al poco tuvimos que salir del afluente para portear un sifón de árbol. Thomas y José Miguel prefirieron entrar al río por el molino, embarque tradicional y más recomendable que el que hicimos los otros dos.
El río iba algo justo de agua y los primeros pasos (clase II) se hicieron penosos pero pasados los primeros metros se nos presenta una larga rampa formada por losas de granito pulido recubierto parcialmente de musgo y algún que otro saltito. Este tramito vence un buen desnivel y es de gran belleza a la vez que muy continuo. Con más agua tiene que ser directamente un éxtasis, aunque pobre del que vuelque por que se comerá hostias con patatas hasta llegar abajo.
Al finalizar la rampa el río se estrecha y se cierra, volviéndose ratonero. Tras unos cuatro pasos maniobreros vuelve la calma y los porteos por ramas donde un pequeño escalón nos llevará a la confluencia con el Landro. Con el aporte de éste último, nos encontramos ya en un río con más cauce y caudal.
El primer paso que obliga a parar es una entalladura que obliga a subirse a una losa de granito a la derecha para dejarse deslizar hasta un rulo longitudinal.


Entrada y salida del paso
Mientras pasa Celso, aseguro y saco unas fotos. Seguido viene un paso que da varias opciones, con el agua que teníamos lo más recomendable era hacerlo por la izquierda chicleando hacia el mismo lado para no acabar debajo de una piedra socavada, el paso continua con un pequeño tobogán en curva.

A partir de aquí, el río se convierte en una locura de saltos, rampas y toboganes varios. Destacan entre ellos el paso del codo, formado por un escalón de metro y medio tras una pequeña rampa en S. El agua nos lleva contra una piedra socavada que si no andamos con cuidado golpearemos irremediablemente con el codo.

Celso, saludando ;)
Una cascada de unos cuatro metros antecedida por un tobogán marca el inicio de la sección más cañera del río. La recepción es a piedra quedando un hueco de poco más de un metro libre de obstáculos. El paso lo abrí yo, pero me desvié un poco al chiclear y acabé chupando las del pulpo. El resultado, la proa hundida un puño para dentro, pequeña rotura de fibras en un abductor y una pequeña contractura en la espalda baja. José Miguel también tocó piedra, pero de refilón, mientras que el fenómeno de Celso la bordó ejecutando el salto dos palmos más a la izquierda que el resto. Thomas pasó de comprobar la dureza de su Prijon y porteó (la opción más razonable).

y otra vez el fenómeno
El siguiente paso, es una sucesión de rampa-salto-rampa que es muy divertido. El salto se deberá hacer a la izquierda ya que la recepción también está empedrada. Aquí la coña la tuvimos con José Miguel, que hizo el paso del tirón para que lo grabara el Germany, pero orilló tanto que protagonizó un hermoso balancín mientras el resto nos escojonábamos.

Primoy en una magnífica sección
Sigue una grada desigual que forma una hucha, bien se puede realizar saltando en diagonal al nivel inferior de la misma o chicleando por la izquierda. En esta ocasión todos optamos por saltar desde el lado más alto, aunque Thomas entró algo centrado y rebotó un poco en el nivel inferior.
El mejor paso del río es el siguiente, tratándose de una sucesión de tobogán, salto de tres metros y medio y un estrechamiento que está drosado a los laterales. En esta ocasión abrí, más que nada para quitarme el mal sabor de boca de la cagada en la cascada anterior. El resto me siguió turnándonos en las seguridades.

El río sigue encañonado y regalándonos pasos como una losa perfecta para chiclear antes de estrecharse y perder algo de desnivel.

José Miguel, tirándose un boof
Los últimos pasos recuerdan a los primeros una vez pasados entrados en el Landro ya que son más maniobreros y estrechos. Uno de ellos le gusta en especial a José Miguel ya que después de una rampita en curva viene un escalón que hay que chiclear girando para no acabar dándose de bruces contra un pequeño muro de piedra.
El río mantiene el carácter hasta el desembarco. Sabemos que de él hacia abajo aún hay un kilómetro y medio de pasos lindos y a partir de ahí un cañón muy profundo que por lo que vimos cuando lo pateamos en verano puede tener un par de secciones de clase V+/VI. Para haceros una idea, es como el cañón del diablo del Verdugo pero con mucho más desnivel y sorpresas de la índole de sifones integrales, marmitas cerradas, etc.
El río en resumen es una auténtica gozada de 2,5 kilómetros de clase IV/IV+ (5) que por la cantidad de veces que se pierde de vista o que hay que montar las seguridades lleva sobre las cuatro horas bajarlo. El carácter es diametralmente opuesto a la parte clásica ya que aquí estamos ante un “paso-poza” mientras que abajo el desnivel es menos pronunciado pero los pasos más continuos.
El Germany, se está convirtiendo en el Spielberg piragüero y ha tenido la paciencia de montar un pequeño vídeo, haciendo énfasis en mí hostia (como se las gasta el zampa-bratwursts este ;) )
Por cierto el sábado por la noche lo pasé reparando la proa de la Mamba. Es casi increíble el efecto memoria del PET, con un poco de agua caliente la abolladura desapareció y el kayak vuelve a estar perfecto. No ha habido ni la temida apertura de la punta ni las zonas debilitadas (las típicas estrías blancas) por sobretensión.
Salu2
PD: Algunas de las tomas son del primer descenso, del cual no pude contar nada en este blog ya que había que guardar cierta discreción tanto sobre la fecha como sobre los participantes del mismo.
miércoles, enero 09, 2008
Fallos que prestan
Fruto de este afán nos juntamos el viernes en Ponte Segade Celso, Pepe, Juan, Thomas y el autor para bajar un tramo largo del Sor. Por desgracia, al llegar, comprobamos que había menos agua de la esperada, así que decidimos acortar la distancia saliendo desde la confluencia del Sor con el Rego das Bestas.

A sabiendas de que el desnivel no era brutal, teníamos aun así la esperanza de que hubiese pasos interesantes. Debido a ello, Juan bajó en una de las Exokayak Demon de demostración que nos proporcionó Ondabrava. Por cierto, la piragua en cuestión tiene muy buena pinta y un precio más que interesante.

La Demon
El descenso comenzó a la altura de Ambosores y a las pocas paleadas ya se nos presentó un pasito fácil pero entretenido. Por desgracia la diversión se quedó ahí, ya que el resto del río fue una inmensa sucesión de presas (se pueden hacer todas) y de tramos de clase II unidos por remansos.
De todas formas, el paisaje es en todo momento espectacular ya que el río es cristalino y transcurre por un paisaje de lo más bucólico. Sobra decir que la parada en un refugio para comer tuvo también su gracia. Todo ello quedó recogido en el video grabado por el Germany con su cámara “on board”.
Al final hasta le dimos un par de entradas al rebufo de la presa de Ponte Segade que con este nivel de agua no era demasiado cabrón.

Overbooking en el rebufo
En esto de abrir ríos unas veces se triunfa y se da con un tramo interesante y otras como esta te acabas metiendo 12 km de clase II entre pecho y espalda.
El domingo de reyes no podíamos irnos demasiado lejos ya que la mayoría tenían compromisos familiares. Así que decidimos bajar el Belelle, al cual le faltaba una cuarta escasa de agua para estar a su nivel óptimo.
El tramo que íbamos a bajar no es de especial dificultad pero no deja de ser un pedregal sin opciones para jugar, de ahí que tanto Celso como yo decidiéramos bajar con los creeks. Juan lo hizo con la ZG mientras que Pepe optó por su G-Ride. Este último empezó a preocuparse al ver que Celso y yo mirábamos mucho el paso anterior al “Paso Juan” ya que estábamos mirando de hacerlo por una trayectoria distinta a la habitual.
El descenso transcurrió sin ningún incidente mayor salvo la encorbatada de Celso en una rampa de piedras que requirió la intervención de Juan y mía para sacarle del atolladero (no lo contamos como nadada pero sí como motivo para pagar las birritas).
Pepe se relajó bastante más en esta segunda mitad ya que en la primera entre el desnivel y el volumen de agua que llevaba el río iba un poco tenso.
Desembarcamos en la presa de la piscifactoría donde Celso cambio la Micro por la G-Force para jugar en un pequeño rulo que allí se forma.

Pepe lavando los fuciños

El pequeño de los Freire Brothers ;)
Confirmar que está por fin lloviendo en Galicia, este fin de semana que viene promete :)
Salu2
lunes, enero 07, 2008
Minitest Dagger G-Ride 6.5
Al principio no le encontraba sentido a este tipo de kayaks llamados Allarounders, riverplay o polivalentes. Lo lógico es que para jugar uno se compre una piragua de rodeo y para descender un Creek (o semi-creek). Sin embargo a medida que acumulas kilómetros de río sobre la espalda te vas encontrando situaciones en las que con los actuales kayaks de Freestyle vas vendido y con un creek te aburres. Esto puede ser un Deza fácil o un Ulla mítico con mucho agua, por poner un ejemplo.
Recientemente he tenido la ocasión de probar la G-Ride tanto en río como en mar y aquí os dejo mis conclusiones:
En río, es una piragua muy manejable debido a su escasa eslora, siendo realmente fácil de chiclear y slalomear entre piedras. De todas formas no hay que olvidar que se trata de una piragua basada en un modelo de rodeo y no es lo más apropiado para hacer pasos con desniveles importantes. Para mí, su hábitat se encuentra en ríos de grado III con mucho volumen y algún que otro spot para jugar. El típico sitio donde con la de Freestyle irías justo de navegación pero con alguna ola donde el creek te sobra.
En la mar la velocidad que le proporciona su fondo largo y tendido unido a unos cantos muy suaves hace que sea dócil bajando la ola aunque no se aguanta en pared. Si se marca bien transferencia de cantos no es difícil hacer blunts aéreos e incluso en olas potentes se llegan a sacar Panams. Su volumen en popa impide las temidas engachadas de espaldas cuando te pilla la ola en ese temido punto conocido como “el puto medio”.
Moverla en plano es posible pero laborioso, lo más difícil es mantener una buena verticalidad, en los cartwheels, sobre todo si uno anda por los 70 Kg ya que los 227 litros se hacen notar.
En resumen, es una piragua para los que no necesitan pasar todo el catálogo de figuras de rodeo ni bajar ríos muy abruptos. Para la gente que solo quiere un barco apto para todo sin especializarse en nada. Es decir, lo que se entiende por un kayak polivalente.
lunes, diciembre 31, 2007
Reflexiones sobre el 2007

Rayos de luz filtrándose entre las nubes en Penencia
En el plano personal, he tenido muchos cambios y ya no solo en lo que respecta al tema piragüero donde a parte del cambio de la “flota” hubo una lesión justo cuando más agua había en los ríos, lo que a parte de tenerme en dique seco me hizo replantearme algunas cuestiones, sobre todo en cuanto a prudencia y seguridad. Si no también en el plano profesional donde un nuevo trabajo me mantiene nueve horas (que siempre acaban siendo más) sentado delante de un ordenador, con lo cual muchas veces cuando llego a casa o los fines de semana lo que menos apetece es ponerme al teclado para escribir crónicas o artículos. Fruto de esto, este blog a disminuido sus entradas pero no las visitas que pasan ya de las 50.000 lo cual me sigue sorprendiendo siendo esta una página de un “piragüero de todo a cien” y no la de un pro. Aunque estos días estoy volviendo al agua (benditas vacaciones) y recuperando mi maltrecha forma física; mi vida “no piragüera” también requiere últimamente más atención lo cual resta horas a la página, quedando en Stand By la remodelación de la misma.
Siguiendo con lo malo del año destaca la debacle de la Federación Galega de Piragüismo donde ha quedado patente que lo que prima son los intereses personales y no la promoción de nuestra modalidad. Así nos encontramos que la comunidad autónoma con más potencial de spots es la más atrasada por falta de apoyo institucional. No me quiero imaginar lo que pasaría si Euskadi (por poner un ejemplo) tuviese un río como el Miño visto el apoyo de dicha federación a sus palistas. Apoyo que quedó patente en la creación de la selección vasca de kayaksurf o con la adjudicación de ayudas a palistas de modalidades no olímpicas. Dicha felicitación la hago extensiva a la Federación Catalana que también sabe que piragüismo es algo más que pista. Del resto de federaciones no tengo constancia pero supongo que en pocas se dará el desbarajuste de la gallega.
Por el lado bueno, destaca sobre todo el gran crecimiento que ha tenido el piragüismo de aguas bravas y kayaksurf en la zona norte de Galicia. Lejos han quedado los tiempos en los que José Miguel y yo éramos los únicos “pringaos” que nos echábamos en Pantín soportando malos modos por parte de los surfistas. Hoy en día, raro es el fin de semana que no se junte media docena por la playa, llegando a ser más de quince en el agua sin que intervenga la convocatoria de concentración por parte del club. Lo mejor es que, dentro de lo amplio del grupo, todos somos amigos nos ayudamos e incluso nos unimos para hacer pedidos conjuntos de material abaratando costes.
Dentro del grupo, destaca la evolución de Pepe, que por fin se ha comprado una piragua “como Díos manda” y ahora con la G-Ride realmente está evolucionando perdiendo muchos de los miedos que tenía. Dicha evolución lo ha llevado a bajar (escasito de agua) el Sor clásico el viernes pasado, saliendo indemne del mismo y con la moral por las nubes. Me alegra que el hombre de las frases míticas esté por el buen camino. Su hermano Celso, se acaba de integrar en la sección más “Creek” demostrando que está listo para enfrentarse a ríos serios con garantías.
Este año ha sido un año de grandes sustos, Carlos se llevó la peor parte con un montón de nadadas aunque ninguna tan fea como la de Thomas en las Torrenteiras. Un saludo para ambos que hace tiempo que no los veo sobre todo al “Germany” que es digno de admirar, por mantenerse en la brecha tras lo que sufrió tanto por la operación de la columna como por el tortazo que se pegó este año. En la mar también tuvimos lo nuestro con nadadas espeluznantes y salidas por los acantilados protagonizadas por Joaquín y Gonzalo. La de este último tuvo como consecuencia la pérdida del material. Sirvan ambas como aviso al navegante de que no compensa correr riesgos innecesarios. Por mi parte, no me quejo ya que firmé la clausura del año sin tirar del cubre, aunque reconozco que no he navegado ni la mitad de otros años.
Para el año que viene quedan ya los proyectos de la apertura de nuevos ríos, pateados durante los meses secos del presente; incluso andamos “argallando” un descenso integral de varios días. La sombra de un viaje “piragüero” planea por encima nuestra, a ver si este año sí puede ser ;) y finalmente un proyecto que por ahora es “top secret”, del cual no puedo contar nada a riesgo de que me corten algo más importante que el cuello :D pero que si sale puede ser una auténtica bomba.
Bueno agradecer a los pocos que hayáis llegado hasta aquí leyendo (van ya más de ochocientas palabras) por aguantar el tostón. De paso también dejo mis agradecimientos a todos los que navegáis conmigo, ya sea de forma habitual u ocasional.
“FELICIANO” A TODOS/AS
Salu2